Verso 334
En el ser humano descuidado, la sed insaciable crece como una enredadera invasora; salta de una experiencia a otra como el mono en la selva buscando frutas de rama en rama.
Manujassa pamattacārino, Taṇhā vaḍḍhati māluvā viya; So plavatī hurā huraṁ, Phalamicchaṁva vanasmi vānaro.
Aplicación: La dopamina rápida genera una ilusión efímera de satisfacción que rápidamente se convierte en mayor vacío.
Verso 335
A quien esta sed mezquina y apegada al mundo domina, se le multiplican los pesares, como la hierba cuando la lluvia la empapa.
Yaṁ esā sahate jammī, taṇhā loke visattikā; Sokā tassa pavaḍḍhanti, abhivaṭṭhaṁva bīraṇaṁ.
Aplicación: Cuando el anhelo manda, cada pérdida pesa más y la tristeza encuentra terreno abonado.
Verso 336
Quien vence esta sed mezquina y difícil de superar ve caer de él los pesares. Resbalan de él como el agua sobre la hoja de loto.
Yo cetaṁ sahate jammiṁ, taṇhaṁ loke duraccayaṁ; Sokā tamhā papatanti, udabinduva pokkharā.
Aplicación: Soltar el anhelo no borra los problemas, pero deja de acumular tristeza sobre ellos.
Verso 337
Les digo esto, y que les vaya bien, a todos los aquí reunidos: arranquen la raíz de la sed. Caven la hierba como quien busca su raíz. Que Māra, el tentador, no los quiebre una y otra vez, como la corriente quiebra la caña.
Taṁ vo vadāmi bhaddaṁ vo, yāvantettha samāgatā; Taṇhāya mūlaṁ khaṇatha, usīratthova bīraṇaṁ; Mā vo naḷaṁva sotova, māro bhañji punappunaṁ.
Aplicación: Cortar un hábito de raíz duele más que reprimirlo cada vez que aparece la ocasión.
Verso 338
Igual que un árbol, aunque sea podado, vuelve a retoñar si sus raíces están firmes e indemnes, así esta pesadumbre renace una y otra vez mientras la raíz del apego voraz no sea erradicada.
Yathāpi mūle anupaddave daḷhe, Chinnopi rukkho punareva rūhati; Evampi taṇhānusaye anūhate, Nibbattatī dukkhamidaṁ punappunaṁ.
Aplicación: No basta con cambiar de entorno o trabajo: hay que transformar la actitud interna de exigencia neurótica.
Verso 339
Quien sostiene una visión equivocada tiene treinta y seis corrientes que fluyen hacia lo agradable. Sus pensamientos apegados a la codicia lo arrastran.
Yassa chattiṁsati sotā, manāpasavanā bhusā; Mahāvahanti duddiṭṭhiṁ, saṅkappā rāganissitā.
Aplicación: Los impulsos que alimentas todos los días terminan llevándote, aunque no lo decidas de golpe.
Verso 340
Las corrientes fluyen por todas partes; la liana brota y se sostiene. Al ver esa liana nacida, corta su raíz con sabiduría.
Savanti sabbadhi sotā, latā uppajja tiṭṭhati; Tañca disvā lataṁ jātaṁ, mūlaṁ paññāya chindatha.
Aplicación: El anhelo reaparece en cualquier terreno; solo la atención lo ve nacer y lo corta a tiempo.
Verso 341
Hay placeres que fluyen y se adhieren a la persona. Apegados a lo agradable y buscando la dicha, esas personas vuelven a nacer y a envejecer.
Saritāni sinehitāni ca, Somanassāni bhavanti jantuno; Te sātasitā sukhesino, Te ve jātijarūpagā narā.
Aplicación: Perseguir lo agradable como única meta mantiene girando la misma rueda de querer y perder.
Verso 342
La gente guiada por la sed se arrastra como la liebre atrapada. Atada por sus cadenas, vuelve al dolor una y otra vez, durante largo tiempo.
Tasiṇāya purakkhatā pajā, Parisappanti sasova bandhito; Saṁyojanasaṅgasattakā, Dukkhamupenti punappunaṁ cirāya.
Aplicación: Repetir la misma conducta que te atrapa alarga el sufrimiento mucho más de lo que parece.
Verso 343
La gente guiada por la sed se arrastra como la liebre atrapada. Por eso, quien anhela el desapasionamiento disipa su propia sed.
Tasiṇāya purakkhatā pajā, Parisappanti sasova bandhito; Tasmā tasiṇaṁ vinodaye, Ākaṅkhanta virāgamattano.
Aplicación: Si quieres menos desgaste interior, empieza por notar qué deseas y para qué lo deseas.
Verso 344
Aquel que, libre del enredo, se fue al bosque y luego, libre del bosque, corre otra vez al bosque: miren a ese individuo. Libre, corre hacia la atadura.
Yo nibbanatho vanādhimutto, Vanamutto vanameva dhāvati; Taṁ puggalametha passatha, Mutto bandhanameva dhāvati.
Aplicación: Dejar un hábito y volver a él es común; lo importante es ver el movimiento sin juzgarte.
Verso 345
Los sabios no llaman firme a la atadura de hierro, madera o cuerda: el apego encendido por joyas y pendientes, por hijos y por esposa.
Na taṁ daḷhaṁ bandhanamāhu dhīrā, Yadāyasaṁ dārujapabbajañca; Sārattarattā maṇikuṇḍalesu, Puttesu dāresu ca yā apekkhā.
Aplicación: Las cadenas más difíciles de ver son las afectivas: ahí el apego se confunde con amor.
Verso 346
A esa los sabios la llaman atadura fuerte: arrastra hacia abajo y es difícil de soltar. Tras cortarla, caminan sin apego, dejando atrás el placer de los sentidos.
Etaṁ daḷhaṁ bandhanamāhu dhīrā, Ohārinaṁ sithilaṁ duppamuñcaṁ; Etampi chetvāna paribbajanti, Anapekkhino kāmasukhaṁ pahāya.
Aplicación: Soltar un vínculo que te hunde, aunque parezca leve, exige decisión sostenida y tiempo.
Verso 347
Quienes están apegados a la codicia caen en la corriente, como la araña en la tela que ella misma tejió. Al cortarla, los sabios avanzan sin apego, dejando atrás todo sufrimiento.
Ye rāgarattānupatanti sotaṁ, Sayaṅkataṁ makkaṭakova jālaṁ; Etampi chetvāna vajanti dhīrā, Anapekkhino sabbadukkhaṁ pahāya.
Aplicación: Muchos problemas laborales o familiares los sostiene la trama que uno mismo fue tejiendo.
Verso 348
Suelta lo anterior, suelta lo posterior, suelta lo intermedio, tú que vas más allá del devenir. Con la mente libre en todo, no volverás al nacer y al envejecer.
Muñca pure muñca pacchato, Majjhe muñca bhavassa pāragū; Sabbattha vimuttamānaso, Na punaṁ jātijaraṁ upehisi.
Aplicación: Cargar el pasado y anticipar el futuro deja poco espacio para estar en lo que haces hoy.
Verso 349
En la persona agitada por sus pensamientos, de codicia intensa, que solo mira lo bello, la sed crece más y refuerza su atadura.
Vitakkamathitassa jantuno, Tibbarāgassa subhānupassino; Bhiyyo taṇhā pavaḍḍhati, Esa kho daḷhaṁ karoti bandhanaṁ.
Aplicación: Repasar una y otra vez lo que te atrae sin medida convierte el gusto en obsesión.
Verso 350
Quien se deleita en calmar sus pensamientos cultiva la contemplación de lo no bello. Siempre atento, ese pondrá fin y cortará la atadura de Māra, el tentador.
Vitakkūpasame ca yo rato, Asubhaṁ bhāvayate sadā sato; Esa kho byanti kāhiti, Esa checchati mārabandhanaṁ.
Aplicación: Mirar sin idealizar lo que te atrae quita fuerza al impulso y devuelve serenidad a la mente.
Verso 351
Llegado a la meta, sin miedo, sin sed y sin mancha, ha cortado las flechas del devenir. Este es su último cuerpo.
Niṭṭhaṅgato asantāsī, vītataṇho anaṅgaṇo; Acchindi bhavasallāni, antimoyaṁ samussayo.
Aplicación: Sin miedo ni anhelo pendiente, alguien puede responder sin defenderse; eso se nota en lo cotidiano.
Verso 352
Sin sed y sin apropiarse de nada, es experto en el sentido de las palabras. Conoce cómo se combinan las letras y en qué orden. A ese se le llama "de último cuerpo, de gran sabiduría, gran persona".
Vītataṇho anādāno, Niruttipadakovido; Akkharānaṁ sannipātaṁ, Jaññā pubbāparāni ca; Sa ve “antimasārīro, Mahāpañño mahāpuriso”ti vuccati.
Aplicación: La precisión al hablar y la ausencia de apego son, aquí, marcas de madurez más que de erudición.
Verso 353
Soy vencedor de todo, conocedor de todo, sin mancha entre todos los dhammas. Al abandonarlo todo y liberarme en el fin de la sed, al conocerlo por mí mismo, ¿a quién señalaría como maestro?
Sabbābhibhū sabbavidūhamasmi, Sabbesu dhammesu anūpalitto; Sabbañjaho taṇhakkhaye vimutto, Sayaṁ abhiññāya kamuddiseyyaṁ.
Aplicación: Hay un punto en que nadie puede caminar por ti: la comprensión propia no se hereda ni se delega.
Verso 354
El don del dhamma supera todo don. El sabor del dhamma supera todo sabor. El gozo del dhamma supera todo gozo. El fin de la sed supera todo sufrimiento.
Sabbadānaṁ dhammadānaṁ jināti, Sabbarasaṁ dhammaraso jināti; Sabbaratiṁ dhammarati jināti, Taṇhakkhayo sabbadukkhaṁ jināti.
Aplicación: Compartir lo que entendiste suele servir más que dar objetos, y cuesta menos de lo que crees.
Verso 355
Las riquezas arruinan al necio, pero no a quien busca la otra orilla. Por la sed de riquezas, el necio se daña a sí mismo y a los demás.
Hananti bhogā dummedhaṁ, no ca pāragavesino; Bhogataṇhāya dummedho, hanti aññeva attanaṁ.
Aplicación: El dinero mal gestionado no cambia el carácter: lo deja al descubierto y multiplica el daño.
Verso 356
La mala hierba arruina los campos; la codicia arruina a esta gente. Por eso, lo que se da a quienes están libres de codicia fructifica mucho.
Tiṇadosāni khettāni, rāgadosā ayaṁ pajā; Tasmā hi vītarāgesu, dinnaṁ hoti mahapphalaṁ.
Aplicación: Fijarse en quién recibe tu ayuda, más que en cuánto das, cambia el efecto real de tu aporte.
Verso 357
La mala hierba arruina los campos; el odio arruina a esta gente. Por eso, lo que se da a quienes están libres de odio fructifica mucho.
Tiṇadosāni khettāni, dosadosā ayaṁ pajā; Tasmā hi vītadosesu, dinnaṁ hoti mahapphalaṁ.
Aplicación: Ayudar a alguien que actúa desde el rencor sostiene el conflicto; elegir bien el destinatario también importa.
Verso 358
La mala hierba arruina los campos; la confusión arruina a esta gente. Por eso, lo que se da a quienes están libres de confusión fructifica mucho.
Tiṇadosāni khettāni, mohadosā ayaṁ pajā; Tasmā hi vītamohesu, dinnaṁ hoti mahapphalaṁ.
Aplicación: La ayuda rinde más cuando quien la recibe tiene claridad sobre lo que hace con ella.
Verso 359
La mala hierba arruina los campos; el deseo arruina a esta gente. Por eso, lo que se da a quienes están libres de deseo fructifica mucho.
Tiṇadosāni khettāni, icchādosā ayaṁ pajā; Tasmā hi vigaticchesu, dinnaṁ hoti mahapphalaṁ.
Aplicación: Si das esperando algo a cambio, la ayuda pierde fuerza y te deja más atado que antes.