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Camino de Buda

Dhammapada · Capítulo 17 de 26

La Ira (El Control del Desborde Emocional)

Kodhavagga · Versos 221 al 234 · 14 versos

Analiza la cólera como un carro desbocado a gran velocidad. Aquel que refrena la ira incipiente es un verdadero conductor; los demás solo sostienen las riendas por inercia.

Idea central: Vence a la ira con la serenidad; vence la maldad con la bondad; vence al avaro con la generosidad; vence al mentiroso con la verdad.

Para la vida diaria: Cuando sientas la oleada de calor de la indignación o la furia en el pecho, comprométete a guardar silencio durante un minuto completo. La ira siempre promete justicia pero casi siempre engendra disparates.

Verso 221

Abandona la ira, deja la soberbia y supera toda atadura. A quien nada tiene y no se aferra al nombre ni a la forma, los sufrimientos no lo siguen.

Kodhaṁ jahe vippajaheyya mānaṁ, Saṁyojanaṁ sabbamatikkameyya; Taṁ nāmarūpasmimasajjamānaṁ, Akiñcanaṁ nānupatanti dukkhā.

Aplicación: La ira y la soberbia se alimentan una a la otra; soltar una afloja la otra.

Verso 222

A quien refrena la ira cuando surge, como a un carro lanzado a gran velocidad, a ese lo llamo un auténtico conductor; los demás son solo personas que sujetan las riendas.

Yo ve uppatitaṁ kodhaṁ, rathaṁ bhantaṁva vāraye; Tamahaṁ sārathiṁ brūmi, rasmiggāho itaro jano.

Aplicación: Frenar el impulso destructivo en el primer segundo exige maestría y presencia mental real.

Verso 223

Conquista el enojo con la calma serena; conquista la maldad con la nobleza; conquista la mezquindad con la generosidad; conquista al mentiroso con la verdad inalterable.

Akkodhena jine kodhaṁ, asādhuṁ sādhunā jine; Jine kadariyaṁ dānena, saccenālikavādinaṁ.

Aplicación: Elevar el nivel de la interacción desarma las dinámicas tóxicas con elegancia moral.

Verso 224

Habla con verdad, no te enojes y da, aunque sea poco, cuando te lo pidan. Por estas tres cosas se llega a la presencia de los devas (los dioses).

Saccaṁ bhaṇe na kujjheyya, dajjā appampi yācito; Etehi tīhi ṭhānehi, gacche devāna santike.

Aplicación: Decir la verdad, no reaccionar con furia y dar algo cuando te lo piden: tres gestos de un día común.

Verso 225

Los sabios que no dañan a nadie y siempre se contienen en el cuerpo van al estado inmortal, donde quien llega ya no se aflige.

Ahiṁsakā ye munayo, niccaṁ kāyena saṁvutā; Te yanti accutaṁ ṭhānaṁ, yattha gantvā na socare.

Aplicación: No dañar y medir los propios actos va dejando un ánimo sin sobresaltos.

Verso 226

Quienes velan siempre y se entrenan día y noche, con la mente fija en el Nirvana, llegan al fin de sus corrupciones (āsavā).

Sadā jāgaramānānaṁ, ahorattānusikkhinaṁ; Nibbānaṁ adhimuttānaṁ, atthaṁ gacchanti āsavā.

Aplicación: La práctica sostenida de noche y de día desgasta hábitos que parecían fijos.

Verso 227

Esto es antiguo, Atula, no es de hoy. Critican al que calla, critican al que habla mucho y critican al que habla con mesura. Nadie en el mundo escapa a la crítica.

Porāṇametaṁ atula, netaṁ ajjatanāmiva; Nindanti tuṇhimāsīnaṁ, nindanti bahubhāṇinaṁ; Mitabhāṇimpi nindanti, natthi loke anindito.

Aplicación: Habrá crítica tanto si callas como si hablas de más; el punto medio tampoco la evita.

Verso 228

Nunca hubo, ni habrá, ni existe ahora una persona del todo criticada o del todo alabada.

Na cāhu na ca bhavissati, na cetarahi vijjati; Ekantaṁ nindito poso, ekantaṁ vā pasaṁsito.

Aplicación: Nadie reúne elogio unánime ni reproche unánime; esperar eso desgasta.

Verso 229

Los sabios alaban, tras observarla cada día, a la persona de conducta intachable, juiciosa y firme en sabiduría y virtud.

Yañce viññū pasaṁsanti, anuvicca suve suve; Acchiddavuttiṁ medhāviṁ, paññāsīlasamāhitaṁ.

Aplicación: El reconocimiento que vale llega después de que alguien te observe en la rutina, no en la vitrina.

Verso 230

¿Quién podría criticar a alguien así, como una moneda de oro del río Jambu? Hasta los devas lo alaban, y Brahmā mismo lo elogia.

Nikkhaṁ jambonadasseva, ko taṁ ninditumarahati; Devāpi naṁ pasaṁsanti, brahmunāpi pasaṁsito.

Aplicación: Cuando el trabajo está bien hecho, a la crítica le queda poco terreno.

Verso 231

Vigila el descontrol del cuerpo; sé mesurado con el cuerpo. Abandona la mala conducta corporal y actúa bien con el cuerpo.

Kāyappakopaṁ rakkheyya, kāyena saṁvuto siyā; Kāyaduccaritaṁ hitvā, kāyena sucaritaṁ care.

Aplicación: El cuerpo avisa antes de estallar: la respiración corta, el puño cerrado, el cuello tenso.

Verso 232

Vigila el descontrol de la palabra; sé mesurado al hablar. Abandona la mala conducta verbal y actúa bien con la palabra.

Vacīpakopaṁ rakkheyya, vācāya saṁvuto siyā; Vacīduccaritaṁ hitvā, vācāya sucaritaṁ care.

Aplicación: Las palabras dichas al calor del enojo son las que después cuesta recoger.

Verso 233

Vigila el descontrol de la mente; sé mesurado con la mente. Abandona la mala conducta mental y actúa bien con la mente.

Manopakopaṁ rakkheyya, manasā saṁvuto siyā; Manoduccaritaṁ hitvā, manasā sucaritaṁ care.

Aplicación: El juicio repetido sobre alguien termina moldeando cómo lo tratas.

Verso 234

Los sabios se contienen en el cuerpo y también en la palabra; se contienen en la mente y están del todo contenidos.

Kāyena saṁvutā dhīrā, atho vācāya saṁvutā; Manasā saṁvutā dhīrā, te ve suparisaṁvutā.

Aplicación: Cuando cuerpo, palabra y mente van en la misma dirección, la conducta deja de necesitar correcciones.

Este capítulo forma parte del Dhammapada completo en pali y español. Puedes leerlo con el temporizador de meditación abierto, o seguir la ruta ordenada en el Mapa del Sendero.

Texto pali: edición Mahāsaṅgīti (SuttaCentral, dominio público). Traducción y notas: Camino de Buda. Las notas señalan dónde mirar, no sustituyen tu lectura del verso.