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Camino de Buda

Dhammapada · Capítulo 11 de 26

La Vejez (La Realidad de la Impermanencia)

Jarāvagga · Versos 146 al 156 · 11 versos

Enfrenta la transitoriedad física sin edulcorantes. El cuerpo envejece, enferma y se desintegra. Quien basa su seguridad en la lozanía o en la resistencia biológica construye sobre cimientos de arena.

Idea central: Mirar de frente el deterioro y la muerte no es pesimismo: es la sobria lucidez que disuelve la vanidad y despierta la urgencia de cultivar lo que no muere.

Para la vida diaria: Acepta con naturalidad los cambios en tu cuerpo y el paso de los años. No malgastes energía peleando contra el envejecimiento biológico; cultiva sabiduría, generosidad y templanza interior.

Verso 146

¿De qué sirve reírse superficialmente cuando el mundo entero arde en la impermanencia? Rodeados de tinieblas de ignorancia, ¿por qué no buscáis una luz?

Ko nu hāso kimānando, niccaṁ pajjalite sati; Andhakārena onaddhā, padīpaṁ na gavesatha.

Aplicación: La evasión festiva constante solo pospone las preguntas esenciales de la existencia.

Verso 147

Mira ese cuerpo adornado: una masa de heridas, enferma, llena de pensamientos, sin nada estable.

Passa cittakataṁ bimbaṁ, arukāyaṁ samussitaṁ; Āturaṁ bahusaṅkappaṁ, yassa natthi dhuvaṁ ṭhiti.

Aplicación: El cuerpo que cuidas en el espejo envejece igual que el de todos los demás.

Verso 148

Este cuerpo físico envejece, nido de fragilidad y quebradizo. Esta masa perecedera se disolverá; la vida concluye inevitablemente en la muerte.

Parijiṇṇamidaṁ rūpaṁ, roganīḷaṁ pabhaṅguraṁ; Bhijjati pūtisandeho, maraṇantañhi jīvitaṁ.

Aplicación: Recordar la muerte te ubica en lo prioritario y te quita la soberbia.

Verso 149

Huesos de color de paloma, tirados como calabazas secas en otoño: al verlos, ¿qué placer queda?

Yānimāni apatthāni, alābūneva sārade; Kāpotakāni aṭṭhīni, tāni disvāna kā rati.

Aplicación: Recordar que el cuerpo se deshace cambia la manera de mirar el espejo.

Verso 150

Una ciudad hecha de huesos, revocada con carne y sangre, donde anidan la vejez, la muerte, el orgullo y el desprecio.

Aṭṭhīnaṁ nagaraṁ kataṁ, maṁsalohitalepanaṁ; Yattha jarā ca maccu ca, māno makkho ca ohito.

Aplicación: El orgullo se apoya en un cuerpo que la vejez va a desarmar de todos modos.

Verso 151

Los carros reales, bien pintados, se gastan; también el cuerpo envejece. Pero el dhamma, la verdad de los buenos, no envejece: los buenos lo enseñan a los buenos.

Jīranti ve rājarathā sucittā, Atho sarīrampi jaraṁ upeti; Satañca dhammo na jaraṁ upeti, Santo have sabbhi pavedayanti.

Aplicación: Lo que se aprende de verdad no caduca con los años, a diferencia del coche o el cuerpo.

Verso 152

Quien aprende poco envejece como un buey: le crece la carne, pero no la sabiduría.

Appassutāyaṁ puriso, balībaddhova jīrati; Maṁsāni tassa vaḍḍhanti, paññā tassa na vaḍḍhati.

Aplicación: Acumular años y experiencia no es lo mismo que aprender algo de lo vivido.

Verso 153

A través de incontables ciclos de existencia he corrido buscando en vano al constructor de esta casa de sufrimiento. ¡Doloroso es nacer una y otra vez!

Anekajātisaṁsāraṁ, sandhāvissaṁ anibbisaṁ; Gahakāraṁ gavesanto, dukkhā jāti punappunaṁ.

Aplicación: El constructor de la casa del sufrimiento es el apego inconsciente; detectarlo es el inicio del fin del tormento.

Verso 154

¡Oh constructor de la casa, has sido visto! Ya no volverás a construir vigas ni cumbreras: todas tus vigas están rotas, la cumbrera destruida. La mente ha alcanzado lo incondicionado; la sed insaciable se ha extinguido.

Gahakāraka diṭṭhosi, puna gehaṁ na kāhasi; Sabbā te phāsukā bhaggā, gahakūṭaṁ visaṅkhataṁ; Visaṅkhāragataṁ cittaṁ, taṇhānaṁ khayamajjhagā.

Aplicación: Las palabras de victoria del Buda tras despertar: la arquitectura del ego se derrumba cuando se comprende la verdad.

Verso 155

No vivieron la vida sagrada ni ganaron riqueza en la juventud. Ahora suspiran como garzas viejas en un estanque sin peces.

Acaritvā brahmacariyaṁ, aladdhā yobbane dhanaṁ; Jiṇṇakoñcāva jhāyanti, khīṇamaccheva pallale.

Aplicación: La juventud gastada sin cultivo ni ahorro deja una sed difícil de llenar después.

Verso 156

No vivieron la vida sagrada ni ganaron riqueza en la juventud. Yacen como flechas gastadas, lamentando lo que pasó.

Acaritvā brahmacariyaṁ, aladdhā yobbane dhanaṁ; Senti cāpātikhīṇāva, purāṇāni anutthunaṁ.

Aplicación: Mirar atrás con lamento consume la energía que todavía queda para hacer algo.

Este capítulo forma parte del Dhammapada completo en pali y español. Puedes leerlo con el temporizador de meditación abierto, o seguir la ruta ordenada en el Mapa del Sendero.

Texto pali: edición Mahāsaṅgīti (SuttaCentral, dominio público). Traducción y notas: Camino de Buda. Las notas señalan dónde mirar, no sustituyen tu lectura del verso.