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Camino de Buda

Dhammapada · Capítulo 3 de 26

La Mente (Naturaleza y Adiestramiento)

Cittavagga · Versos 33 al 43 · 11 versos

Analiza la naturaleza errática, veloz y escurridiza de los pensamientos no adiestrados. El Buda compara la mente con un pez agitado fuera del agua o con una flecha que el artesano debe enderezar pacientemente.

Idea central: Una mente descontrolada es el mayor generador de angustia propia; una mente entrenada y comprensiva es la mayor aliada protectora que una persona puede cultivar.

Para la vida diaria: No creas todo lo que piensas. Observa tus pensamientos como nubes que cruzan el cielo mental: reconócelos, nómbralos y déjalos pasar sin subirte al tren de su narrativa dramática.

Verso 33

Trémula y vacilante, difícil de vigilar y de contener: así es la mente. El sabio la endereza con destreza, igual que el flechero alinea la vara de su saeta.

Phandanaṁ capalaṁ cittaṁ, dūrakkhaṁ dunnivārayaṁ; Ujuṁ karoti medhāvī, usukārova tejanaṁ.

Aplicación: La dispersión es natural al principio. La paciencia para regresar la atención al objeto presente es el verdadero entrenamiento.

Verso 34

Como un pez sacado del agua y arrojado a la tierra, así se agita esta mente. Quiere escapar del dominio de Māra, el tentador.

Vārijova thale khitto, okamokataubbhato; Pariphandatidaṁ cittaṁ, māradheyyaṁ pahātave.

Aplicación: La mente fuera de su elemento se agita sin rumbo y busca cualquier cosa para calmarse.

Verso 35

Difícil de contener, ligera, se posa donde quiere. Domar la mente es bueno; una mente domada trae dicha.

Dunniggahassa lahuno, yatthakāmanipātino; Cittassa damatho sādhu, cittaṁ dantaṁ sukhāvahaṁ.

Aplicación: La mente salta sola de un tema a otro; volver a traerla es el trabajo de cada día.

Verso 36

La mente es difícil de ver y muy sutil: cae donde le place. El sabio la protege; una mente protegida trae dicha.

Sududdasaṁ sunipuṇaṁ, yatthakāmanipātinaṁ; Cittaṁ rakkhetha medhāvī, cittaṁ guttaṁ sukhāvahaṁ.

Aplicación: Vigilar la mente no es desconfiar de ella: es cuidar lo único que te acompaña siempre.

Verso 37

La mente vaga lejos, camina sola, no tiene cuerpo y anida en lo hondo del pecho. Quienes la contienen se liberan de las ataduras de Māra.

Dūraṅgamaṁ ekacaraṁ, asarīraṁ guhāsayaṁ; Ye cittaṁ saṁyamissanti, mokkhanti mārabandhanā.

Aplicación: Los pensamientos viajan lejos en segundos; notarlo ya es empezar a soltarlos.

Verso 38

Quien tiene la mente inestable, no comprende la buena enseñanza y su confianza oscila, no completa su sabiduría.

Anavaṭṭhitacittassa, saddhammaṁ avijānato; Pariplavapasādassa, paññā na paripūrati.

Aplicación: Sin una base estable, lo que aprendes hoy se te cae mañana.

Verso 39

Quien tiene la mente sin mancha y el corazón intacto, que ha soltado el mérito y el mal, y vive despierto, no conoce el miedo.

Anavassutacittassa, ananvāhatacetaso; Puññapāpapahīnassa, natthi jāgarato bhayaṁ.

Aplicación: El miedo pierde fuerza cuando no hay nada que defender ni culpa que esconder.

Verso 40

Sabiendo que este cuerpo es como una vasija rota, afirma la mente como una fortaleza. Combate a Māra, el que distrae, con el arma de la sabiduría. Guarda lo conquistado sin instalarte en ninguna parte.

Kumbhūpamaṁ kāyamimaṁ viditvā, Nagarūpamaṁ cittamidaṁ ṭhapetvā; Yodhetha māraṁ paññāvudhena, Jitañca rakkhe anivesano siyā.

Aplicación: La calma se defiende a diario: basta una victoria para confiarse y perderla.

Verso 41

Muy pronto este cuerpo yacerá sobre la tierra, desechado, sin conciencia, como un leño sin valor.

Aciraṁ vatayaṁ kāyo, pathaviṁ adhisessati; Chuddho apetaviññāṇo, niratthaṁva kaliṅgaraṁ.

Aplicación: Ver que el cuerpo es prestado cambia lo que hoy consideras urgente.

Verso 42

Un enemigo le hace daño a otro enemigo; un adversario, a su rival. Una mente mal dirigida te hace más daño que eso.

Diso disaṁ yaṁ taṁ kayirā, verī vā pana verinaṁ; Micchāpaṇihitaṁ cittaṁ, pāpiyo naṁ tato kare.

Aplicación: Nadie te puede hacer tanto daño como tus propios pensamientos mal encauzados.

Verso 43

Una mente bien dirigida te hace más bien que tu madre, tu padre o cualquier otro pariente.

Na taṁ mātā pitā kayirā, aññe vāpi ca ñātakā; Sammāpaṇihitaṁ cittaṁ, seyyaso naṁ tato kare.

Aplicación: Nadie de fuera puede ordenarte por dentro: eso lo hace la mente bien orientada.

Este capítulo forma parte del Dhammapada completo en pali y español. Puedes leerlo con el temporizador de meditación abierto, o seguir la ruta ordenada en el Mapa del Sendero.

Texto pali: edición Mahāsaṅgīti (SuttaCentral, dominio público). Traducción y notas: Camino de Buda. Las notas señalan dónde mirar, no sustituyen tu lectura del verso.