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Camino de Buda

Dhammapada · Capítulo 19 de 26

El Justo (La Rectitud y la Verdad)

Dhammaṭṭhavagga · Versos 256 al 272 · 17 versos

Define quién es verdaderamente justo o establecido en el Dharma: no quien juzga precipitadamente por interés, ni quien viste hábitos religiosos sin ética, sino quien investiga con calma y trata con imparcialidad.

Idea central: No se es un sabio simplemente por hablar mucho. Aquel que es pacífico, bondadoso y libre de temor: a ese se le llama sabio.

Para la vida diaria: No tomes partido ante rumores o quejas en el trabajo sin haber escuchado todas las versiones con neutralidad. La prisa por juzgar suele ser vanidad disfrazada de justicia.

Verso 256

No está establecido en la justicia quien juzga los asuntos con precipitación y violencia; el sabio examina cuidadosamente lo que es provechoso y lo que es perjudicial.

Na tena hoti dhammaṭṭho, yenatthaṁ sāhasā naye; Yo ca atthaṁ anatthañca, ubho niccheyya paṇḍito.

Aplicación: Tómate tiempo antes de emitir un juicio definitivo sobre situaciones complejas.

Verso 257

Guía a otros sin prisa y con rectitud, sin favoritismos. A ese sabio que custodia el dhamma (la enseñanza) se le llama justo.

Asāhasena dhammena, samena nayatī pare; Dhammassa gutto medhāvī, “dhammaṭṭho”ti pavuccati.

Aplicación: Escuchar todas las versiones antes de decidir evita que el juicio sea solo interés propio.

Verso 258

Uno no es sabio simplemente por hablar con abundancia. A quien es sereno, pacífico y desprovisto de temor, a ese se le proclama como sabio.

Na tena paṇḍito hoti, yāvatā bahu bhāsati; Khemī averī abhayo, “paṇḍito”ti pavuccati.

Aplicación: La sobriedad y la templanza pesan más que los monólogos deslumbrantes.

Verso 259

No es portador del dhamma quien mucho habla. Lo es quien, tras oír poco, ve la enseñanza en su propio cuerpo y no la descuida.

Na tāvatā dhammadharo, yāvatā bahu bhāsati; Yo ca appampi sutvāna, dhammaṁ kāyena passati; Sa ve dhammadharo hoti, yo dhammaṁ nappamajjati.

Aplicación: Repetir frases del dhamma no basta; pesa más lo que practicas que lo que recitas de memoria.

Verso 260

No se es anciano por tener el pelo blanco. Quien solo maduró en años, de él se dice que envejeció en vano.

Na tena thero so hoti, yenassa palitaṁ siro; Paripakko vayo tassa, “moghajiṇṇo”ti vuccati.

Aplicación: En el trabajo o la familia, la edad no da autoridad: eso se gana con trato justo y coherente.

Verso 261

Quien vive en la verdad y el dhamma (la enseñanza), sin dañar y con dominio de sí, ese sabio libre de manchas es llamado anciano.

Yamhi saccañca dhammo ca, ahiṁsā saṁyamo damo; Sa ve vantamalo dhīro, “thero” iti pavuccati.

Aplicación: Ser referente de otros no viene del cargo ni de los años, sino de sostener la verdad y no dañar.

Verso 262

No basta hablar bien ni tener buen aspecto: quien es envidioso, tacaño y retorcido no es una persona recta.

Na vākkaraṇamattena, vaṇṇapokkharatāya vā; Sādhurūpo naro hoti, issukī maccharī saṭho.

Aplicación: La labia y la buena presencia no muestran el carácter; la envidia aparece en detalles pequeños.

Verso 263

Quien arrancó de raíz la envidia, la tacañería y el engaño, ese sabio libre de faltas es llamado persona recta.

Yassa cetaṁ samucchinnaṁ, mūlaghaccaṁ samūhataṁ; Sa vantadoso medhāvī, “sādhurūpo”ti vuccati.

Aplicación: No se trata de tapar la envidia, sino de mirar de dónde nace y desarmarla de raíz.

Verso 264

No es asceta quien solo se rapa la cabeza, sin disciplina y diciendo mentiras. Lleno de deseos y codicia, no puede ser asceta.

Na muṇḍakena samaṇo, abbato alikaṁ bhaṇaṁ; Icchālobhasamāpanno, samaṇo kiṁ bhavissati.

Aplicación: El uniforme o el aspecto no cambian la conducta; el hábito se juega en lo que haces sin testigos.

Verso 265

Quien apacigua todas las acciones dañinas, las pequeñas y las grandes, es llamado asceta por haberlas apaciguado.

Yo ca sameti pāpāni, aṇuṁthūlāni sabbaso; Samitattā hi pāpānaṁ, “samaṇo”ti pavuccati.

Aplicación: La práctica se nota en las reacciones pequeñas: el comentario cortante o la mentira mínima que evitas.

Verso 266

No basta mendigar de los demás para ser bhikkhu (mendicante). Quien aún sostiene deberes de casa todavía no lo es.

Na tena bhikkhu so hoti, yāvatā bhikkhate pare; Vissaṁ dhammaṁ samādāya, bhikkhu hoti na tāvatā.

Aplicación: Llamarse de cierta forma no transforma; la renuncia real se mide en lo que sueltas, no en lo que pides.

Verso 267

Es bhikkhu (mendicante) quien soltó mérito y demérito, vive la vida santa y anda por el mundo con lucidez.

Yodha puññañca pāpañca, bāhetvā brahmacariyavā; Saṅkhāya loke carati, sa ve “bhikkhū”ti vuccati.

Aplicación: Actuar sin sumar puntos ni cobrar deudas morales: eso distingue una vida sobria de una transacción.

Verso 268

No es sabio quien calla y vive confundido, sin comprender. Sabio es quien sostiene la balanza y elige lo mejor.

Na monena munī hoti, mūḷharūpo aviddasu; Yo ca tulaṁva paggayha, varamādāya paṇḍito.

Aplicación: Callar no te hace sabio; la serenidad cuenta cuando sirve para ver mejor y elegir con criterio.

Verso 269

Aquel evita las malas acciones: por eso es sabio. Quien discierne lo uno y lo otro en el mundo es llamado sabio.

Pāpāni parivajjeti, sa munī tena so muni; Yo munāti ubho loke, “muni” tena pavuccati.

Aplicación: Sabio es quien sopesa sus opciones y descarta lo que daña, aunque le convenga.

Verso 270

No se es noble por dañar a los seres vivos. Quien no daña a ningún ser vivo es llamado noble.

Na tena ariyo hoti, yena pāṇāni hiṁsati; Ahiṁsā sabbapāṇānaṁ, “ariyo”ti pavuccati.

Aplicación: La dignidad se mide en cómo tratas a quien no puede devolverte nada.

Verso 271

No basta cumplir preceptos y votos, ni saber mucho, ni alcanzar estados de concentración, ni dormir en soledad.

Na sīlabbatamattena, bāhusaccena vā pana; Atha vā samādhilābhena, vivittasayanena vā.

Aplicación: Ni la erudición ni los estados profundos prueban algo por sí solos: son medios, no medallas.

Verso 272

El bhikkhu (mendicante) no toca la dicha de la renuncia, ajena a la gente común, mientras no destruye las contaminaciones mentales.

Phusāmi nekkhammasukhaṁ, aputhujjanasevitaṁ; Bhikkhu vissāsamāpādi, appatto āsavakkhayaṁ.

Aplicación: La dicha de soltar no se acumula con logros; va unida al desgaste real de la codicia y el odio.

Este capítulo forma parte del Dhammapada completo en pali y español. Puedes leerlo con el temporizador de meditación abierto, o seguir la ruta ordenada en el Mapa del Sendero.

Texto pali: edición Mahāsaṅgīti (SuttaCentral, dominio público). Traducción y notas: Camino de Buda. Las notas señalan dónde mirar, no sustituyen tu lectura del verso.